Opinión | "El peligro que supone un paro de la carretera"

Opinión | «El peligro que supone un paro de la carretera»

Artículo de opinión de Pablo Jaquete, Socio del Área Laboral de Selier Abogados, publicado en el medio Nexotrans. 

La Plataforma para la Defensa del Sector del Transporte de Mercancía por Carretera anuncia otra parada del sector.

Todavía tenemos presente lo ocurrido la pasada primavera, cuando la subida de los precios de los carburantes llevó a esta plataforma a convocar un primer paro: “No podemos seguir saliendo a perder dinero”, explicaban los convocantes y confirmaban los pequeños transportistas a los que se preguntaba en los medios de comunicación.

Aunque inicialmente no se sumaron las asociaciones más importantes (la Confederación Española de Transporte de Mercancías inició negociaciones con el Gobierno al margen de la Plataforma), poco a poco el paro fue en aumento, hasta que una gran parte del sector se había unido a las reivindicaciones de la Plataforma. Este paro de primavera se desconvocó solo tras obtener importantes compromisos por parte del Gobierno y de los cargadores que amortiguaban la muy difícil situación del sector: ayudas económicas frente a los costes del carburante, prohibición de contratar por debajo de coste de explotación y prohibición de carga y descarga por parte de los conductores y autónomos que realicen la conducción.

No podemos saber si finalmente el paro será ratificado en las asambleas convocadas por la Plataforma, tampoco qué organizaciones se unirían esta vez a la convocatoria, ni, en definitiva, si habrá paro y el seguimiento que puede llegar a tener. Lo que sabemos con seguridad es el enorme peligro que puede suponer un paro del transporte por carretera en una economía maltratada ya por el estancamiento y por la subida de precios y de los tipos de interés, sobre todo, si pensamos que el paro podría llegar cuando todo el mundo espera poder recuperarse algo de la situación que venimos arrastrando, en el momento de mayor consumo del año, produciendo un efecto negativo sobre el crecimiento y la recuperación de la economía, y aumentando, aún más, el precio de los productos, al verse reducida la oferta.  

La Plataforma ha manifestado su conformidad con la normativa sacada adelante en agosto, pero justifica el nuevo paro en el supuesto incumplimiento por los cargadores de la prohibición de trabajar a pérdidas y de la prohibición de que carguen los conductores, así como en el silencio y la falta de respuesta a sus denuncias ante el Ministerio de Transporte frente a determinadas empresas cargadoras que, según dicen, incumplen reiteradamente la norma.

Tampoco es ajeno al paro que “el Ministerio está dispuesto a aprobar que los actuales camiones carguen 4 toneladas más para contentar a los cargadores, con el grado de inseguridad que para los conductores y el resto de usuarios de la carretera supone ese sobrepeso en los vehículos (pero para los cargadores sería el ahorro de 1 camión cada 6 camiones)”. La autorización de aumentar la carga en 4 toneladas, además de la propia seguridad del tráfico que se cita, y por diversas circunstancias conocidas en el sector, parece que beneficiaría a los cargadores y perjudicaría a los transportistas, a algunos transportistas al menos, que no cuentan con esa capacidad de carga, ni, en algunos casos, con las autorizaciones y titulaciones necesarias. Aumentando la capacidad de carga se pueden perder también muchos kilómetros de facturación para el transportista.

Lo cierto es que estas medidas parten de la Unión Europea y que, junto al aumento de la capacidad de carga, está también prevista una progresiva reducción del transporte por carretera que se pretende derivar al transporte ferroviario cuya potenciación es uno de los objetivos del Plan de Transformación, Recuperación y Resiliencia, que el Gobierno presentó a la Unión Europea, y que tiene también la justificación de favorecer la transición ecológica y la sostenibilidad. Todo unido, hace muy difícil que estas medidas puedan llegar a frenarse.

Con aquel paro de primavera se consiguieron importantes avances para el sector del transporte por carretera, pero lo que se logró en aquel paro fue gracias a su amplio seguimiento, en menos de un mes se llegaron a producir algunos problemas importantes en el abastecimiento. Esa gran participación se debió a la necesidad extraordinaria que produjo una subida de los precios del combustible que tuvo como consecuencia hacer que se perdiera menos parando que trabajando.

En la actualidad, se han creado mecanismos de defensa contra estas situaciones de abuso, aunque se denuncie la falta de efectividad de los mecanismos de control, las medidas existen, por lo que no sabemos si el paro se convocará finalmente, ni si tendrá el mismo éxito que tuvo en primavera, lo que sabemos es que el sector del transporte por carretera sigue y seguirá arrastrando importantes problemas: la transición ecológica, la digitalización, la deslocalización, la globalización, la atomización del sector, la abundante subcontratación, la falta de atracción de jóvenes, la intervención administrativa, son sólo los más genéricos.

La solución para estos problemas no tendría que ser un nuevo paro empresarial, que sólo se entiende como el último recurso y que, tal como se presentan las cosas hoy, podría conducirnos a una situación todavía peor que la que tenemos y, en consecuencia, no contar con el respaldo social con el que contaba el anterior paro. Para enfrentarse a estos nuevos retos, que en algunos casos vienen con vocación de permanecer, habrá que buscar soluciones y hacer propuestas imaginativas e innovadoras, propuestas en las que deberían participar todas las partes implicadas y necesitadas del transporte, llegando a acuerdos que busquen la mejora del transporte, de la seguridad, de la productividad, en definitiva, el beneficio de todos, evitando, desde luego, volver a situaciones en las que alguna de las partes pueda salir más perjudicada por trabajar que por quedarse en casa.

La transición ecológica, la digitalización, el salto generacional, el apoyo de la administración y todo lo que podemos plantear como un problema puede ser, en realidad, un nuevo desafío y una oportunidad de mejora. Desde aquí animamos a aprovechar la oportunidad y a mirar al futuro con optimismo, en un momento en que se observan maniobras de concentración en el negocio del transporte y que el sector de la logística llama la atención de inversores en infraestructuras y en inmuebles en puntos clave, llevados por el auge del comercio electrónico y por las fuertes tensiones entre los intervinientes en la cadena de suministros.

En un contexto de cambios y de dificultades no sobrevive el más grande, ni siquiera el más fuerte, sino el que mejor se adapta, recogiendo una frese de Charles Darwin que se oye mucho en estos días.

Pablo Jaquete, Socio del Área Laboral de Selier Abogados y abogado experto en el sector Transporte

  • Si lo deseas, puedes consultar el artículo íntegro publicado en el medio Nexotrans.

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