En la última sesión de Generación Selier exploramos cómo la inteligencia artificial puede integrarse en el trabajo jurídico diario para ganar eficiencia, optimizar procesos y reforzar el valor diferencial del abogado: su criterio profesional.
El pasado jueves 18 de junio tuvo lugar una nueva sesión de la IV edición de Generación Selier, el programa de formación de Selier Abogados dirigido al talento más joven de la firma. En esta ocasión, la jornada estuvo centrada en uno de los grandes retos que afronta actualmente la abogacía: integrar la inteligencia artificial en el trabajo diario sin renunciar al criterio jurídico que caracteriza a la profesión.
La sesión fue impartida por Vicente Franco, socio responsable del área de Inteligencia Artificial de Diferencia Legal, quien acercó a los participantes una visión práctica sobre cómo aprovechar el potencial de estas herramientas para ganar eficiencia, optimizar procesos y dedicar más tiempo a aquellas tareas donde el conocimiento jurídico y el análisis siguen siendo insustituibles.
La inteligencia artificial como aliada del abogado
La formación comenzó con un recorrido por la evolución de la inteligencia artificial en el sector legal y su creciente implantación en los despachos de abogados. A partir de datos, tendencias y casos reales, los asistentes pudieron conocer cómo estas tecnologías ya forman parte del día a día de muchas firmas y están transformando la forma de abordar tareas como la redacción de documentos, el análisis de normativa o la revisión de contratos.
Durante la sesión también se analizaron distintas soluciones disponibles actualmente para el ámbito jurídico, diferenciando entre herramientas de uso general y aquellas desarrolladas específicamente para profesionales del Derecho.
Más allá de conocer estas herramientas, el objetivo fue entender cuándo conviene utilizarlas, qué límites deben tenerse en cuenta y cómo pueden integrarse en el trabajo diario de forma eficiente, segura y alineada con las exigencias propias de la profesión jurídica.
Aprender a trabajar con la IA
Uno de los bloques más prácticos de la jornada estuvo centrado en la importancia de formular instrucciones claras y precisas para obtener respuestas realmente útiles.
A través de ejercicios basados en situaciones habituales del despacho, los participantes comprobaron cómo el contexto, la definición de la tarea y el formato solicitado influyen directamente en la calidad de los resultados.
La sesión permitió experimentar con distintos ejemplos y demostrar que la inteligencia artificial ofrece mejores respuestas cuando el profesional sabe qué pedir, cómo hacerlo y, sobre todo, cómo revisar y validar posteriormente la información obtenida.
Tecnología, criterio y confidencialidad
La formación también dedicó un espacio a reflexionar sobre el uso responsable de la inteligencia artificial en el ámbito jurídico. Se abordaron cuestiones relacionadas con la confidencialidad, la protección de los datos de los clientes y la importancia de utilizar cada herramienta dentro de sus límites.
En este punto, la sesión puso de relieve la necesidad de distinguir entre aquellas tareas que pueden apoyarse en la tecnología y aquellas que requieren necesariamente la intervención, revisión y criterio del abogado.
La jornada concluyó con una idea compartida por todos los asistentes: la inteligencia artificial no sustituye al profesional, sino que le permite trabajar de forma más ágil y eficiente. El conocimiento jurídico, el criterio y la capacidad para tomar decisiones continúan siendo el verdadero valor diferencial del abogado.
¡En Generación Selier seguimos apostando por una formación práctica y especializada para preparar a los profesionales que liderarán la abogacía del futuro!